Por: Arón David Cañarte Baque
Voluntario Conecta
acanarte.ceo@gmail.com

La educación a distancia es ahora uno de los temas fundamentales en el desarrollo y formación de las siguientes generaciones, pero es muy cierto que tomó a su gran mayoría por sorpresa aunque no es un tema nuevo ya que esta modalidad ya existe desde algunos años atrás. Entonces ¿Qué pasó?,  analicemos la situación.

El distanciamiento social obligado por el COVID – 19 incluye a los centros educativos y sus respectivas aglomeraciones lo cual deja como efecto colateral que todos tuvimos que empezar a estudiar desde casa haciendo uso de las nuevas y revolucionarias tecnologías existentes.

Claramente lo digo EXISTENTES, que no es lo mismo que DISPONIBLES, porque para países en vías de desarrollo realmente ha sido un reto esto de la Educación a distancia debido a la escasa cobertura de la red de datos que permita conexión a toda la población estudiantil y en especial a las zonas rurales que con mucha pena y vergüenza debo dejar en evidencia como en los noticieros se podía reflejar a niños subidos en árboles para tratar de conectarse a la red y poder descargar al menos sus tareas.

Disponibilidad y dispositivos multi-usuario

Continuemos deshojando esta margarita, el problema no termina aquí, va más allá de la cobertura, ¿Qué pasa con el equipo de conexión?, suerte para quienes tienen su desktop, una portátil o al menos una Tablet en casa, ¿Qué pasa con las familias que tienen que turnarse el móvil entre los 3, 4, 5 o más hermanos que integran el grupo familiar?, y esto si es que hay un móvil en casa que soporte la tecnología existente.

Vámonos más allá, ¿Qué pasa con los padres de familia ahora convertidos en maestros?, ¿Qué pasa con los maestros que no son muy a fines con la tecnología? ¿Qué calidad de Educación están recibiendo nuestros hijos? ¿Quién está regulando lo que realmente pasa en esas clases virtuales?

En lo que llevamos de este análisis ¿Cree usted estimado lector que el problema es solo de conexión, de equipos, de maestros, de padres de familia?, pues NO, esto va más allá y la realidad es que se está generando una brecha de desigualdad enorme entre quienes pueden hacer uso de estas herramientas tecnológicas y de quienes no pueden ya sea por su ubicación geográfica o estatus económico. 

Necesidades especiales de aprendizaje

Sigamos, ¿Qué pasa con los niños y jóvenes con capacidades especiales?, ¿Quién ve por ellos?, ¿Están en condiciones de recibir educación a distancia con el formato actual?, sin ser experto en el tratamiento de esta condición me atrevo a decir que es imposible, ya que en muchos casos es fundamental la afectividad y el contacto humano con estos maravillosos seres.

Por otra parte, tenemos el impacto psicológico que no sólo está afectando a niños y jóvenes sino a todos, ya que el ser humano por naturaleza es expresivo, de contacto, es un ser social que necesita sentirse integrado a una comunidad ya se estudiantil, laboral o inclusive la del barrio, ¿Cómo vamos a enfrentar estos fenómenos sociales?, ¿Cuál va a ser su impacto? y ¿Qué vamos a hacer para manejar esta situación?

¿Sistemas híbridos de educación?

El COVID – 19 vino y no sabemos si se irá, y si se va, tengan la seguridad que no será pronto, por lo tanto todas estas interrogantes se tornan en prioridad irlas discutiendo y buscando alternativas y soluciones. Es prioritario fortalecer el sistema de educación a distancia porque eso es lo que tenemos hoy y estoy seguro que si no se llega a imponer del todo ante el sistema presencial, al menos tendrá una participación mucho más grande que la actual en nuestra formación y hay que aprender a convivir con ambos sistemas.

Nunca me había realizado tantas preguntas y lo más preocupante, nunca había tenido tan pocas respuestas y esto simplemente ocurre porque aquí falta un actor principal que es el Estado, este Estado que ahogado entre diversos problemas que van desde la salud, políticos, financieros y otros, ya es hora de que empiece a tratar como PRIORIDAD NACIONAL el problema de la Educación. Es cierto que sin salud no hay vida, pero también es cierto que sin educación no hay futuro, no habrá médicos que puedan encontrar vacunas para las próximas pandemias que se vengan, es decir, no habrá sociedad.

Finalmente, exhorto a los Gobiernos del Mundo en especial a los de América Latina a que se dé el valor correspondiente a la Educación, implementando un programa que la revolucione, que entiendan que el escenario cambio y que el hecho de que se imparta educación por medios modernos y digitales, no quiere decir que estemos recibiendo una educación moderna, que la abundante información que hoy existe por sí misma no representa aprendizaje. 

Es hora de implementar políticas que garanticen cobertura universal de servicios de conexión, es hora de que cada estudiante tenga su propio equipo de conexión, es hora de regular no solo ¿qué? y ¿cómo? se nos enseña, sino controlar también al que enseña y no solo el contenido, sino también el costo de la propuesta de educación que nos están dando, ya que hoy muchos costos como energía, eléctrica, servicios de internet, mantenimiento de infraestructura y otros, lo están asumiendo cada uno de los hogares y no es justo que nos quieran cobrar lo mismo. El reto está ahí pero estoy seguro que como todas las veces que se ha puesto a prueba a esta raza humana resiliente, volveremos a ganar la batalla.